Las ceramidas son lípidos (grasas) que constituyen hasta el 50% de la composición de la barrera cutánea. Su función es mantener unidas las células de la capa externa para formar una capa protectora que retiene la humedad.
Sin un nivel adecuado de ceramidas, la piel se vuelve vulnerable a la deshidratación y a la irritación por agentes ambientales.